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Microescucha #ME1 - Exposición Fuera de lugar 

"Microescucha #ME1". Composición original

La escucha es un fenómeno espacio-temporal. El silencio/sonido es permanente, continuo.

Pauline Oliveros
 

Pieza sonora basada en los campos electromagnéticos presentes en la Sala de las Francesas. Nuestro limite sensorial como seres humanos nos impide percibir una realidad sonora que nos envuelve de manera continuada. Llegar hasta ese nivel, hacerlo audible e intentar comprender e interactuar de manera más profunda con nuestro entorno. En definitiva, alcanzar nuestra periferia sensorial. La periferia sonora, también del entendimiento musical.
 

La fuente original del sonido de la pieza es el espectro electromagnético de la iglesia, grabado a través de un micrófono especial que recoge y hace audibles las ondas electromagnéticas del lugar (electromagnetismo producido por redes wifi, redes móviles, fluorescentes…).
 

Esas grabaciones del campo electromagnético han sido modificadas y tratadas digitalmente con el objeto de “musicalizar” los sonidos recogidos. Las múltiples partes de la pieza se reproducen aleatoriamente. Se incorporan asimismo en esa reproducción aleatoria momentos sin ningún sonido para incorporar el silencio como parte importante de la pieza.

Vista general de la exposición "Fuera de lugar" (Sala de Las Francesas, Valladolid)

Instalación sonora en el púlpito de la iglesia 

Texto curatorial Exposición "Fuera de Lugar" de Olga Fernández:

"La relación del espectador con la percepción se sitúa  en el núcleo de la pieza de Nacho Román, Microescucha #ME1, que forma parte de las investigaciones y experimentaciones que este artista realiza en torno a las grabaciones de campo y el ambient.

 

La obra es una instalación sonora que proviene de un registro previo de las ondas electromagnéticas de la iglesia, que posteriormente se digitalizaron y musicalizaron. En este tratamiento de los sonidos, el silencio adquiere un papel fundamental, puesto que, el artista, citando a Pauline Oliveros, propone que “El silencio/sonido es permanente, continuo”.

 

El sonido de la obra y la atmósfera que crea en el espacio de la iglesia invita al visitante a una escucha que trata de hacer audibles -perceptibles- otras dimensiones del espacio donde se encuentra, es decir, de dar forma a su periferia sensorial.

 

Pero más allá de lo puramente físico, la obra nos habla de una determinada auralidad, puesto que los dispositivos de grabación, postproducción y reproducción suponen ya una cierta medialidad del sonido que, además, trata de captar un electromagnetismo de carácter contemporáneo, producido por las redes wifi, las redes móviles o los fluorescentes, probablemente muy diferente al que se diera en la iglesia en el momento de su construcción."

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